Dime dónde habitas…

25 Jul Dime dónde habitas…

cabana en la playa

Dime dónde habitas y te diré cómo eres…

Los espacios que habitas determinan qué tipo de persona eres. Sí, sí, tal y como lo lees. Es necesario que prestes atención a cada detalle que te rodea. Si consigues que en tu día a día todo esté en coherencia con lo que quieres, es más que posible que tu entorno te ponga las pilas.

Imagínate a una persona jovial que comienza a trabajar durante ocho horas al día en un sitio con poca luz, decorado en tonos oscuros y donde no hay posibilidad de modificar estas condiciones. Sólo tendrá dos opciones: o aguantar poco en ese trabajo o acabar de mala leche cada día que entre por esa tenebrosa puerta.

Ya sabemos que éste puede parecer un ejemplo extremo, pero has de ser consciente de que tu entorno tiene una gran influencia en tu vida.

Actualmente, las personas que viven en un hábitat urbano pasan entre el 80 y el 90% de su tiempo dentro de edificios. Sin duda, las condiciones de confort dentro de sus habitáculos tendrán una gran influencia en su bienestar – o malestar.

Cuando hablamos de confort, nos referimos a aquellos elementos que nos hacen la vida más cómoda y sencilla. Este confort puede proceder de la existencia de objetos físicos, o bien de un conjunto de factores ambientales o psicológicos.

¿Cuál es el objetivo?

Nuestro comportamiento es distinto en función de la composición del espacio que nos rodea, existiendo una interrelación entre ambos, de forma que variaciones en uno de ellos afectan al otro. Para que visualices mejor esta aseveración, dibuja en tu mente un hecho concreto que afecte a tu estado, por ejemplo, un momento de tensión en el trabajo que ha aumentado tu nivel de estrés. ¿Cómo reaccionas cuando regresas a casa? Quizás te dé por organizar las estanterías y quitar del armario todas aquellas prendas que no te pones desde hace cuatro años…

Ahora imagínate la situación contraria. ¿Alguna vez, ante la necesidad imperiosa de relajarte, has entrado en un spa? La música, los olores, los colores, las sensaciones al tacto, el trato de quien te atiende… Todo ello – si se hace bien hecho – te debe reducir las pulsaciones de manera casi inmediata. Y ése es precisamente el objetivo de ese espacio.

Determinar el objetivo de un espacio es de vital importancia a la hora de definir su estructura y composición, ya que permite favorecer un estado psicológico concreto en el usuario,  siendo posible inducir cambios en la conducta de las personas a través de la correcta adecuación del espacio. Los spas no tiene la exclusiva: hay viviendas que favorecen la sensación de relax; oficinas que aumentan la productividad de los trabajadores; y aulas que fomentan la creatividad de los alumnos.

No busques señales por ahí…

Todo esto sucede gracias a sensaciones de las que rara vez es consciente el individuo que las experimenta. Yendo más allá de si le hacen sentir cómodo, de si le agradan o desagradan,  estas sensaciones son resultado de su proceso de percepción inconsciente del medio en el que se encuentra.

El ser humano, desde el inicio de su tiempo, ha buscado siempre protegerse de la angustia y el temor, para lo que ha procurado que los espacios que habitaba promovieran su sensación de serenidad y de protección. Antaño, para conseguirlo, se refugiaban en cuevas o hacían cabañas con madera y fibras vegetales.

En los últimos 50 años, nuestra sociedad ha sufrido una revolución sin precedentes: los modelos de familia han cambiado por completo; se han ido al traste las formas de negocio tradicional, apareciendo cada día actividades distintas con necesidades muy diferentes; la productividad en una empresa se mide por otros factores más intangibles. Esto ha afectado inevitablemente a nuestra forma de vivir el espacio. Nuestros antepasados, por tanto, se llevarían una buena sorpresa hoy…

Actualmente, nuestras necesidades no se limitan a la protección de nuestra prole. Todos estos cambios que comentábamos han provocado que las personas vean las cosas con otro prisma, ha cambiado su forma de pensar, y por ende, sus necesidades vitales. Paradójicamente, tanto las viviendas como las oficinas se siguen proyectando de igual modo. Esto nos hace pensar que algo está fallando…

Es necesario reorientar el enfoque, empezando por conocer los objetivos, las decisiones y las intenciones de las personas que emplearán ese espacio, para adecuarlo a su comportamiento, conocimiento y emociones, y así conseguir el bienestar necesario para que el usuario se sienta realmente como en casa.

Sin comentarios

Publica un comentario